El General que dijo sentir “vergüenza” por ‘falsos positivos’ en la Costa
Admitió que fueron asesinadas personas protegidas "en estado de indefensión y presentadas falsamente como bajas en combate".
Madres, abuelas y esposas de 41 víctimas de 'falsos positivos' en la Costa Caribe escucharon detenidamente este martes al General del Ejército retirado Adolfo León Hernández Martínez al aceptar su responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales perpetradas en esa unidad militar cuando él fungía como Comandante del Batallón La Popa de Valledupar entre 2007 y 2009.
Cuando el exmilitar ofrecía perdón a los familiares, a muchas se les escaparon las lágrimas al recordar la manera cómo esos jóvenes que un día salieron a probar suerte a los departamentos de La Guajira y Cesar, fueron masacrados por las fuerzas oficiales que representaban al Estado.
"Comparezco hoy ante ustedes con profunda vergüenza, con dolor y con pleno reconocimiento de responsabilidad por los crímenes atroces cometidos durante el grado de Teniente Coronel en el Batallón de Artillería Nº 2 'La Popa' del 14 de diciembre de 2007 hasta junio de 2009", aseguró el general retirado con la voz entrecortada.
Expresó Hernández Martínez que reconocía con humildad que durante su mando fueron asesinadas personas protegidas "en estado de indefensión y que fueron presentadas falsamente como bajas en combate y algunas fueron sometidas a desaparición forzadas".
Aceptaba su responsabilidad por su manera de ejercer el mando, por los controles insuficientes que permitió y por los resultados que presentó y que validó.
Aceptó que en los 18 meses en los que estuvo en esa unidad militar, "en el batallón La Popa fueron asesinadas personas protegidas que posteriormente fueron presentadas falsamente como bajas en combate, se cometieron desapariciones forzadas, se construyeron montajes operacionales para encubrir vidas humanas arrebatadas violentamente en supuestos resultados operacionales".
El oficial dijo que en muchos de los casos los cuerpos fueron manipulados, las escenas alteradas y se construyeron versiones falsas para ocultar la verdad.

"A esos crímenes se sumaron mecanismos de encubrimiento y respuestas investigativas precarias que prolongaron la impunidad, retrasaron la verdad y profundizaron el dolor de las familias", añadió.
También reconoció que durante su comando hasta adolescentes fueron asesinados.
"Fueron victimizadas, personas en condición de vulnerabilidad, personas humildes, seres humanos con familia".
Estos hechos, dijo, no fueron aislados e incluso altos mandos exigían resultados y que él como comandante en ese batallón transmitió esa misma presión a sus subalternos para que cometieran 'falsos positivos'.
"Esos hechos no fueron episodios aislados, ni desviaciones individuales, hicieron parte de un patrón macro criminal sostenido en el tiempo que encontró condiciones de continuidad dentro del batallón durante el periodo en que ejercí el comando. Reconozco ante ustedes que los hechos ocurridos durante mi comando en el batallón La Popa constituyeron graves violaciones a los derechos humanos e infracciones graves al derecho internacional humanitario", puntualizó el brigadier general (r).